SOCIEDAD

Borja Prado, el alma brava de un gran hombre de negocios que puso a Torrealta en lo más alto


miércoles 10 enero, 2024

Tras varios lustros dirigiendo la vacada familiar decidió delegar la gestión de la misma en su hija Pilar; ahora ha dicho adiós a la presidencia de Mediaset España tras su paso anteriormente por la dirección de Endesa

Borja Prado
Un toro de Torrealta y, a la izquierda, Borja Prado. © Menacho

Sumergirnos en los pagos de “El Toñanejo” es hacerlo en una de las fincas más importantes de la ruta del toro, una explotación ganadera que durante los últimos 40 años ha dado cobijo a una vacada santo y seña del campo bravo. Una divisa que ha lidiado en las plazas más importantes de España y Francia, cruzando incluso el charco para lidiar sus animales en ruedos tan significativas como la Santa María de Bogotá, coso donde hasta tres astados de este hierro se ganaron la vida.

“Reposo” e “Ilustrado” en 1996 por César Rincón y Enrique Ponce y “Lanzallamas” un año después por Jesulín de Ubrique – toro que luego acabaría de semental en la ganadería de Juan Bernardo Caicedo-, fueron tres animales indultados que marcaron época en el coso capitalino, unos astados a los que hay que sumar otros premiados con el pañuelo azul en la añorada plaza de toros de Medellín, cerrada a cal y canto para los festejos taurinos desde hace unos años.

Si importante fue aquella corrida de 1997, aún más lo fue la lidiada la temporada anterior con César Rincón, Enrique Ponce y Vicente Barrera en el cartel, una tarde histórica tanto por el indulto de dos de los animales de la vacada gaditana como por la salida en hombros de los tres toreros y el ganadero. Un hombre que consiguió llevar a los más alto a un hierro que lidió 18 años casi de forma consecutiva en una fecha tan señalada como el Domingo de Resurrección, ligando su presencia a la figura de un Curro Romero, que impuso la ganadería de manera habitual para esa tarde en Sevilla.

Torrealta
Un toro de Torrealta para la próxima temporada.

Borja Prado es hijo de Manolo Prado y Colón de Carvajal, diplomático, expresidente de Iberia y conocido ante todo por su papel como administrador privado de Juan Carlos de Borbón durante 20 años. Un hombre que ha sabido combinar durante varios lustros el quehacer diario en su vacada gaditana con sus labores empresariales. Un hombre que supo dividirse el trabajo y delegar en aquellos que realmente estaban capacitados para desempeñar labores en una ganadería que tras muchos años en la élite fue saliendo poco a poco de los carteles de postín.

Pero a este lado del charco bajo la baututa del madrileño también se lidiaron animales de alta nota premiados con el pañuelo naranja en plazas como Marbella, Barcelona, Jerez de la Frontera o Pontevedra. Toros que quedarán en el recuerdo de un ganadero que consiguió colocar a su vacada en lo más alto del escalafón gracias a animales como “Verdeluna”, “Zafiro”, “Inglesito” o “Turco” entre otros, esos que cuajaron espadas como Julián López “El Juli”, Finito de Córdoba, Juan José Padilla y David Fandila “El Fandi”.

Tras una pequeña reestructuración y viendo la pasión con la que vivía el día a día de la ganadería, su hija Pilar, decidió cederle los trastos para que fuese ella la encargada de continuar el proyecto ganadero de la casa. Una tremenda responsabilidad para una joven que con el tiempo ha demostrado que la decisión tomada fue la correcta, esa que siempre antepuso el trabajo realizado por su padre al suyo propio, porque ella, mejor que nadie, sabe el esfuerzo que requiere llevar una ganadería de bravo.

Un camino marcado por su padre y continuado por una ganadera que también ha probado las mieles del triunfo gracias a la bravura de sus animales y las virtudes de unos espadas que supieron sacarle todo lo que llevaban dentro. “Golfo”, “Sereno” o “Esloveno” han sido algunos de esos toros que se ganaron la vida gracias a su bravura y nobleza. Animales que cayeron en las manos de espadas como Julián López “El Juli”, Miguel Ángel Perera o Andrés Roca Rey en cosos como Ciudad Real, Huelva o La Línea de la Concepción, siendo estos y otros premiados con el pañuelo azul el fiel reflejo del trabajo realizado por la familia Prado durante todos estos años.

«Mi padre me lo ha enseñado todo en la vida»

Torrealta
Pilar Prado, hija de Borja Prado, ahora a los mandos de la ganadería.

“Mi padre me enseñó todo en la vida”comentaba Pilar Prado a este medio a finales de 2021“Me enseñó lo que es el día a día de una ganadería, a solventar situaciones complejas, a gestionar un equipo de personas, cosa que muchas veces no es nada fácil. Todo eso me sirvió luego en mi trabajo, en saber mantenerte fría en ciertas situaciones, a pelear por lo que crees justo. Creo que aprendí unos valores que solo te puede dar el mundo del toro. Mi casa es una casa de tradiciones en la que tanto mi padre como mi madre nos educaron e inculcaron una serie de valores que hoy por desgracia se ven poco en la sociedad”, añadía.

Ahora, y pese a seguir tremendamente enamorado del campo y la ganadería, Borja Prado ve con ilusión los nuevos tiempos que se abren para un hierro que vuelve a estar en el candelero, ese que su hija trabaja día a día pese a vivir gran parte de la semana a miles de kilómetros. Ese donde también son partes indispensables los vaqueros y el mayoral, hombres de campo que día a día son los encargados de bregar con un ganado que esta temporada ha dado un paso más en ese camino del que hace tiempo supo echarse a un lado un ganadero que ahora disfruta de su vacada desde un segundo plano.