EL TENDIDO DE LOS SASTRES

Talavante en el sitio de su recreo


miércoles 24 agosto, 2022

Ese Talavante, el de las zapatillas asentadas, la cintura quebrada, el pulso firme, el embroque ajustado y una expresión singular ya está aquí.

Talavante (7)
Talavante dando la vuelta al ruedo. © Jokin Niño

«Donde nos llevó la imaginación/donde con los ojos cerrados/se divisan infinitos campos/De nieve, huracán y abismo/el sitio de mi recreo». (Antonio Vega «El sitio de mi recreo»).

En apenas tres semanas se cumplirá un año del regreso de Alejandro Talavante tras su inesperado y prolongado mutis por el foro. Sucedió en la Goyesca de Arles( donde vuelve ) y fue un gozoso reencuentro con los mejores augurios para esta temporada. No se cumplieron en la medida deseada ni por el torero ni por la afición y la apuesta isidril pareció pesar en el ánimo de todos. Cuentan quienes allí estuvieron que hace unas semanas en El Puerto de Santa María, con la de La Quinta -que menudo año lleva- Talavante, además de cortar dos orejas, fue Talavante. Y eso son palabras mayores.

Hoy Bilbao (con más gente en los tendidos que en los festejos precedentes) y quienes lo vimos por la tele -salvo opiniones en contra, claro- podemos dar fe de que sí, de que ese Talavante, el de las zapatillas asentadas, la cintura quebrada, el pulso firme, el embroque ajustado y una expresión singular ya está aquí, y tardes y ferias quedan por delante para ratificarlo. Si además, como hoy en sus dos toros, maneja la espada con determinación, miel sobre hojuelas.

Vive el toreo entre las incertidumbres varias de un entorno político, social y económico que juega a la contra; la desafección y crítica de grupos de aficionados y algunas plumas que se regodean en lo malo – que haberlo, haylo- y  la ilusión que generan tanto los maestros consumados, que ahí siguen, como  toreros, muchos de ellos jóvenes, que aportan formas y fondo ilusionantes, tal que Tomás Rufo que hoy completaba cartel con El Juli.

La reseña de la corrida, el pormenor de la misma, con la firma de otro compañero,  lo encuentra el lector en otro lugar de este portal.

Lo que desde este «tendido de los sastres» se trata es de dejar un apunte.

Y este, hoy, lleva el nombre de Alejandro Talavante, que en Vista Alegre ha toreado como cantaba Antonio Vega en «el sitio de su recreo». La sonrisa en su cara era la prueba y la felicidad de la gente la consecuencia.