¿Se equivoca o acierta Talavante siguiendo la estrategia de José Tomás?

EDITORIAL

¿Se equivoca o acierta Talavante siguiendo la estrategia de José Tomás?


lunes 25 octubre, 2021

Talavante llegó un día en que no supo quién era, y sólo comenzó a ser Talavante cuando dejó de querer ser los demás. Y entonces fue único. Pero ¿estará igual de preparada la sociedad que se va a encontrar como lo estuvo la que eligió José Tomás para volver a la vida?

Talavante José Tomás

José Tomás y Talavante fueron protagonistas este domingo cuando el diestro extremeño publicó en Instagram una fotografía de ambos mientras compartían una jornada en Talavera de la Reina en homenaje al que fuese apoderado de ambos, Joaquín Ramos. Y, desde ese momento, las redes sociales no han dejado de dilucidar al respecto sobre la trayectoria y, sobre todo el futuro, de los dos matadores de toros.

¿Cuándo será la próxima tarde de un José Tomás cuyo último paseíllo acaeció en la Feria del Corpus de Granada del año 2019? ¿Y la siguiente de un Alejandro Talavante cuyo último (y único) festejo desde su retirada en 2018 fue en la pasada Feria del Arroz de Arles?

Lo que hay claro es un concepto: Alejandro Talavante, en cuanto a la estructura de sus temporadas, parece querer seguir los pasos del diestro de Galapagar. El pacense se marchó en seco, publicando un inesperado comunicado que conmocionó a todo el orbe taurino hace ya tres años. Una decisión sorprendente, que fue anunciada una tarde de octubre de 2018 tras torear en la plaza de Zaragoza junto a Juan José Padilla, que se despedía de los ruedos ese mismo día. Pocos días antes, Talavante se había echado sobre los hombros aquella feria de Otoño en la que Simón Casas ideó el bombo, anunciándose dos tardes, y las cosas no habían salido como al extremeño le hubiese gustado.

Comentario aparte merece el pensamiento de un Alejandro consciente de su superioridad en aquel momento sobre el momento de los demás; si era el mejor, tendría que cobrar más que los demás. Y la lógica taurina comparte su planteamiento, pero la realidad de la taquilla dice que tanto rentas, tanto vales. Y contra ella no se puede porfiar. Por eso se fue. Y se olvidó del toreo porque necesitaba darse un baño de su mundo real.

Desde entonces, la afición ha quedado huérfana de una de las zurdas que interpretan el toreo con mayor pureza, de una figura con una personalidad arrolladora y con un sello inconfundible que lo diferencia del resto. Y es que durante su carrera, Talavante no ha vacilado en hacer apuestas fuertes como anunciarse en Madrid con todo tipo de ganaderías o encerrarse con seis toros en la primera plaza del mundo, levantando una expectación que se encuentra al alcance de muy pocos toreros del escalafón actual.

Expectación tenía también José Tomás cuando se fue, pero él sí se marchó dando un portazo, casi exigido por una masa de aficionados que otorgaban el carné de buen taurino al que se metiese con él. Para llevar la contraria, no había otra. Porque JT era libre y se dejaba un toro de Adolfo vivo en Madrid porque se le ponía en el ciruelo. Y otro de Capea en Salamanca porque le pareció bien. Y se fue sabiendo ya que lo iban a echar de menos, y que tendría paciencia para dejar de enredar en los mentideros taurinos. Y que volvería convertido en el Mesías del toreo por aquellos mismos que demostraban su taurinismo militante ninguneando su forma de pisar el ruedo.

Esa misma forma la reprodujo el primer Talavante en sus inicios, cuando se asustó Madrid de aquel chavalín escuálido que se pasaba los utreros por la misma bragueta. Lo hizo porque tenía la capacidad de ser JT cuando lo veía, y después El Juli, cuando se juntó con él, y Manzanares cuando estrechó ese vínculo, y todo aquel que tomase una muleta con algo que copiar. Porque Alejandro tenía tauromaquia para copiarlos a todos. Sin embargo, aquello le perjudicó porque llegó un día en que no supo quién era, y sólo comenzó a ser Talavante cuando dejó de querer ser los demás. Y entonces fue único. Pero ¿estará igual de preparada la sociedad que se va a encontrar como lo estuvo la que eligió José Tomás para volver a la vida?

Y,  tras la experiencia de Arles, ¿estaría Alejandro preparado para llenar abonos? ¿Seguir la estela de JT sería un acierto o una equivocación? ¿Tiene la fuerza para lograr hacer de su corrida un acontecimiento? Y, en el caso de que fuera así, ¿sería capaz de hacer del abono en el que esté anunciado otro acontecimiento? En esta doble pregunta yace la respuesta. ¿Se equivoca o acierta Talavante siguiendo la estrategia de José Tomás?

Porque tenemos que ver las cosas con perspectiva, y la pregunta clave no tiene que ver con la capacidad torera del extremeño: ¿Está la sociedad que sustenta el camino de vuelta allanada para ese regreso…?

Cultoro Valdemorillo 2